Ni para mí, ni para el tiempo de vida de este planeta.
Sois repugnantes, sin más, desde el momento en que nacéis como humanos.
Hormigas hambrientas de materia orgánica, aplastadas por el pie de la civilización y los desastres naturales. Empeñados en sobrevivir adoptáis diferentes formas de subrepticios sociales, todos ellos basados en la mentira y en la opresión. Hacéis una montaña de un grano de arena, aun cuando ese grano es estéril e inútil en sí mismo. Como colectivo marcáis el camino de la mayoría, una estrecha hilera de principios y valores que deben ser estríctamente observados. Todo inservible y banal, que bien se ganaría una minúscula carcajada para un Ser Superior que ve como de ridículos son los seres humanos. Ahí, hormigas moviéndose de un lado a otro, sin ningún motivo ni beneficio, movidos por la propia vida sin conocer su destino, ni cómo de grande es la tierra que pisa sus diminutos pies.
Os veo desde el cielo y me gusta ver como sois capaces de transformar el espacio que os rodea, llenándolo de gris durante el día, y de luz durante la noche. Me da placer contemplar como unos animalitos tan pequeños pueden concentrarse y expandir poco a poco sus nímias fronteras en el basto territorio inhabitado y virgen que existe en la Tierra.
¿Qué importancia tiene el dolor de un sólo hombre ante 6000 millones de individuos? ¿Qué valor tiene la evolución de la especie humana en un Universo de 13000 millones de años?
Así me parecéis, si intentáis convencerme de lo contrario es que necesitáis un poco de humildad.

Comentarios recientes